lunes, 3 de mayo de 2010

Paciencia, paciencia... que ya llegó la demencia

Desde el año 2008 que el mundo vive en una crisis económica que difícilmente va a ser superada en el corto plazo. Los famosos bonos "sub-prime" hicieron colapsar el mercado financiero de Estados Unidos y la Unión Europea, dejando ver fraudes millonarios contra varias empresas. El egoismo en el individualismo del capitalismo extremo llevó a pocos a hacerse ricos en poco tiempo, vendiendo inescrupulosamente créditos a personas poco solventes. Al igual que la presión ejercida en la cáscara de un huevo que termina por romperla, el mundo se enfrentó a la presión de un sistema económico que merecía ser reformado. Grandes bancos, históricas financieras, nombres poderosos... todo cayó. Muchos dijeron: "los pobres se hicieron más pobres y los ricos más ricos". Esa frase populista simplemente no era cierta: todos nos volvimos más pobres.

Hoy, paulatinamente, vemos signos de reactivación. Las cosas comienzan a volver a la normalidad. Sin perjuicio de ello, necesitamos aminorar la codicia de algunos pocos que no sufrieron con la crisis.
Los paises vuelven a producir, la confianza regresa a los consumidores y el mundo se torna feliz ante el aumento del crecimiento. Pero, no todo es alegría: ciertos paises no consiguen salir de aquel hoyo sin fondo. Voy a centrarme en tres: Estados Unidos, España y Grecia.
Los tres tienen grandes cosas en común, por ejemplo, alguna vez fueron la gran potencia del mundo. Sin embargo, tristemente vemos que el desempleo, la falta de oportunidades, la inmigración descontrolada y el potencial estallido social fruto de la crisis son un miedo latente. Se esfuerzan, lo intentan, pero no lo consiguen. No pueden siquiera asomar la cabeza fuera del término "CRISIS". Pero, también tienen en común durante los últimos años una creciente caída de la moralidad, la pérdida de los valores ancestrales, el mal llamado "progresismo liberal".

Vemos que en estos paises el aborto, el matrimonio homosexual, las prácticas anticonceptivas, la manipulación de genes es pan de cada día. Ya ni siquiera se discute, se da por obvio. Millones de dólares y euros en promover campañas contra la vida y a favor de "opciones sexuales para el matrimonio. Todo eso, si no se mejora, si no se toma en cuenta el valor del ser humano tan menoscabado y menospreciado en estos días no nos llevará a más que una cosa: CRISIS. No esperemos salir de esta depresión económica si gastamos dinero en cosas que con seguridad son prescindibles. No gastemos dinero en quitar la vida a aquellos que hoy podrían tener una solución. No frenemos nuestro mundo...